Mal maestro, buen alumno
En la universidad escuché una frase que nos dijo un maestro que va algo así: “aprende más un buen alumno con un mal maestro que un mal alumno con un buen maestro”. Ya sé está algo revoltosa la frase pero si la dices con cuidado entenderás que aprender depende más de la disposición y actitud del alumno.
Esto me recordó a las personas que en edad adulta siguen echándole la culpa a sus padres por sus defectos, así mismo no tendríamos que echarle la culpa a los maestros por no estar preparados. Para un alumno y cualquier ser vivo, lo que debe aprender es como ser autosuficiente y autodidacta, nomás necesitas las ganas y el tiempo para ser experto en lo que sea.
Un buen alumno puede agarrar el libro y estudiar por su cuenta, ahora en la era del internet no hay pretexto para encontrar cualquier tema (nomás tener cuidado con la fuente), hay hasta cursos o discursos en línea. Cuando yo estudiaba tenías que ir a la biblioteca y aunque estuviera muy completa, es difícil encontrar lo que buscas.
Pero no todo el conocimiento está en los libros, la experimentación es valiosísima para aprender; simplemente por observar la naturaleza te llenas de sabiduría. Hacer experimientos para validar las teorías puede ser muy divertido. Creo que el enseñar el método científico debe ser obligatorio en las escuelas, repasarlo y repasarlo otra vez, es el fundamento de todos los descubrimientos en ciencia y tecnología que disfrutamos en la vida moderna.
Estoy casi seguro que Einstein no tuvo maestros excepcionales, claro que él fue excepcional, pero su curiosidad por como funcionaba el mundo fue siempre su motor, eso lo puede hacer cualquiera, no necesitas ser un genio para imaginar.
Es ahí una de las principales labores como padres, despertar la curiosidad en nuestros hijos, fomentarles la idea de ir más allá de lo que nos enseñan e investigar por tu propia cuenta. Simplemente la vida nos enseña algo cada día y a veces no estamos dispuestos a aprender.





